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¿Cómo mantener activo mi blog?

Esa siempre es la pregunta del millón. Recién la aprobación de la ley para el Canal Interoceánico y la concesión de la soberanía nicaragüense a un empresario chino y las reformas a la Constitución Política, decidí reducir mis comentarios políticos en las redes sociales al mínimo. Pero analizando este espacio, veo que aquí la política es el menor de los casos.

Pero el problema también es que mi vida social y cultural también se ha visto reducida a mínimos históricos, por lo que, no tengo temas para escribir.

Pero tomando como ejemplo la campaña publicitaria del FitClub Managua (lugar al que no debo de fallar todas las mañanas de 6 a 8 por mi salud) No más excusas.

El cerebro me genera algunas ideas, pero a la hora de ver la página en blanco y llenarla de caracteres hay un cortocircuito. Hablar de libros, de cine, de mi viaje a Somoto, hablar algo sobre los cambios en el “centro histórico” de Managua, en fin, algunas ideas que veremos si con este nuevo deseo, este blog retoma la actividad.

Si me conocen, y saben cómo sy y cómo pienso, propongan temas, comenten por aquí, escríbanme al Twitter @jmejiap o en el Facebook. Recuérdenme si no cumplo con la promesa de escribir, al menos, una vez al mes.

Saludos y esperemos que la inspiración me invada, a como lo hacen los zancudos todas las noches cuando estoy trabajando en la computadora.

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Nicaragua

Castas y castas y más castas

A partir de una pregunta sobre cómo  se llama la mezcla resultante entre mestizo y español, se me vino a la mente tres elementos:

1. Las pinturas de castas de la América Española que se exhibe en el Museo de América en Madrid

2. La lista de castas en las que se involucrada un negro que se refleja en el libro “Tambor Olvidado” de Sergio Ramírez Mercado, que trata sobre la gran influencia de “lo negro” en Nicaragua y que se ha visto ocuptada por un falso mestizismo español-indio.

3. Que esto de las castas (y no razas como mal se llama) es tan actual que hasta el fin de la Apartheid en Sudáfrica la población tenía que inscribirse en una de las castas y sólo algunos podían cambiarse (los negros lógicamente no)

A continuación cito a Ramírez (Tambor Olvidado, Editorial Aguilar, 1era Ed. 2007 p. 71-72)

Los Mulatos, un término despectivo que proviene de mula, pues como ésta, el mulato venía a ser el resultado del cruce de diferentes especies, mezcla de español y negro; o de español, indio y negro)

Los pardos, o morenos cuando se trataban solamente de la mezcla entre blancos y negros.

Los cuarterones y quinterones, cuando los mulatos tenían sólo un cuarto o quinto de sangre africana.

Los zambos, hijos de negros e indios, unión que las leyes coloniales prohibían por juzgarla como la degeneración racial más última. A estos zambos se les llamaba también picholos, palabra que pasó a ser sinónimo de persona haragana y abandonada, inútil.

A los mulatos se daba otras denominaciones, de acuerdo a las múltiples combinaciones en que entraban y que se volvieron después una maraña indescifrable:

Mulato coyote, mulato lobo, mulato prieto, mulato blanco, blanqueado… (Nota, en el libro se describen estas combinaciones)

Había otras mezclas (Sigo citando a Sergio Ramírez) aún más complejas, que merecian nombres extravagantes o caprichosos aún, derivados de las clasificaciones del ganado, como por ejemplo: zambaigo, cambujo, albarazado, barcino, chamizo.

Y luego otros, según los tonos del color de la piel, en una escala que iba de atezado, encerado, a triguño, blanquillo y loro, estos últimos en la categoría de los mulatos blancos, sobre todos los loros, que tenían el pelo liso, castaño o colorodado, y los ojos claros, a veeces amarillos, a veces verdes. Mientras más se acercaran al blanco en la escala, mejor precio.” Fin de la cita

Si no todos, al menos la gran mayoría de estos nombres están olvidados. Pero en eso yo no soy políticamente correcto, y para mi un negro es negro. O una negra es negra, no morena, morenita, “del color”. Lo que si, es que son afrocaribeñas, afronicaragüenses, se escucha mucha más bonito que decir “es de la costa” o “costeña” como si los de pacífico no fueran costeños.

En fin, siempre se aprende algo cuando uno sabe un poquito de algo pero quiere dar una explicación más detallada.

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