nicaragua

Ese del carro rojo apártese.

Esa fue la frase repetida un par de veces que escuché la noche del martes en Galerías San Pancrasio, al finalizar el concierto de Dominic Gatorade (si, voy a usar nombres ficticios ya leerán más adelante la razón). La frase provenía de una Hu…digo….de una Hilux… equipada con luces azules-rojas como de policía, sin ninguna identificación aparente y con un par de muchachos subidos en las plataformas que hay afuera de las puertas y muchachos dentro de la camioneta. No tuve más remedio que medio apartarme pero se notaba que lo que querían era despejar el tráfico y ahorrarse el embotellamiento post concierto a las dos de la mañana.

Como suele ocurrir en estos casos, puse un estado en Facebook, diciendo de otro caso que incumple la normativa de tránsito, en la que dice que solamente Policía de patrulla, bomberos, ambulancias, Presidente y vicepresidente de la República tienen autorización de llevar señales luminosas y sonoras y tener preferencia de vía.

Casi inmediatamente un mensaje directo a mi Facebook desde el perfil de un joven llamado… Omar Arredondo, por ponerle un nombre ficticio, diciendo:

“Aver señor, la gente que anda esos systemas de luces con sirena en Nicaragua la ley dice que se le da via libre! Y para que sepa, Si soy parlamentario Centro Americano y Si tengo permiso para andar esos systemas! Usted Es el q esta mal al no moverse de la via cuando vio al vehiculo acercarse! Ahora, aprenda las leyes nicaraguense y respete la proxima vez” (nota: las faltas de ortografía son del señorito Arredondo)

Lógicamente fui a cerciorarme de lo que decía la ley de tránsito y en ningún momento habla de funcionarios. Pero bueno, ya sabemos que en Nicaragua somos víctimas de un gran número de funcionarios menores que andan escoltas, sirenas, luces, pistolas, kalashnikovs, caravanas de seguridad y todo lo demás. Y eso lo vimos durante los gobiernos de Arnoldo Alemán. Enrique Bolaños (un poco menos) y Daniel Ortega Murillo (aumentado a la “n” potencia)

Pero inmediatamente el señorito Arredondo me escribe: “Y le recomiendo que quite el post antes de que tenga q poner a las autorodades ya q a Los funcionarios no se le puede mencionar el vehiculo por seguridad” O sea, ni siquiera es secreto los automóviles que utiliza el presidente, el Jefe del Ejército o la Jefa de la Policía.

Y entonces me repite que él es Diputado al PARLACEN y que tiene todo el derecho a usar luces y ruido cuando le salga de los neumáticos de su Hum… digo… Hilux. Claro, tendría que hacer algo urgente a las dos de la mañana. Pero ¿Qué es lo más risible pero además triste y medio repugnante? Que el Señor o señorito Arredondo me da un nombre falso, diciendo que es diputado del país vecino del Norte, que no figura en ninguna noticia del PARLACEN. En su corta cabeza cree que uno es tonto, que no sabe buscar. Me dice que es un seudónimo. Es increíble la fantasía persecutoria que tiene este joven.

Además con que seguridad miente, al decir por ejemplo: “Articulo 4 de la let 430 menciona sobre Los parlacenicos y el derecho de via con sirenas y luces de emergencia” o “Que es Vicepresidente del PARLACEN que viene a entregar su cargo a un colega nicaragüense y que por motivos de seguridad usa seudónimo. Ahí el PARLACEN debería de tener cuidado de ver quién actúa en su nombre.

¿Y cuál es la información veraz? Que él es hijo de uno de los FUNCIONARIOS MÁS CORRUPTOS Y LADRONES (supuesto. Ya sabemos que aquí no se ha castigado a ningún corrupto desde hace años) del gobierno de Arnoldo Alemán. Claro, así es como anda en un vehículo que valdrá baratito unos 20,000 dólares. O sea un niño de papá presunto corrupto con mucho dinero corrupto y con prácticas pues…como le diríamos, prepotentes.

Por educación borré lo que había publicado en Facebook después de contrarrestar con fuentes anónimas (bueno, yo se como se llaman las fuentes, pero suena bonito eso) de quién era, que efectivamente usa una “hilux” bermeñón (por no decir roja, ustedes saben) Pero mi blog aguanta más que el Feis y aquí estamos, cuidando en no decir nombres. Ya saben si uno es capaz de robarle (perdón, presuntamente robados) millones al pueblo siendo funcionario público, son capaces de todo.

Pero el problema es serio. ¿Qué hace ese joven con luces de policía? ¿Qué hace con una matrícula del PARLACEN? Si parece que lo único que es ser hijo de un funcionario público hace más de diez años (y si es algo ahí sigue vigente el famoso pacto Alemán-Ortega fíjate vos). Pero él no es el único. Es deber de la policía, (aunque sabemos que nunca moverá un solo dedo) en regular quién tiene sirenas en sus vehículos. Y multar a los que hacen uso indebido de éstas, que promueven la prepotencia y el avasallamiento de unos ciudadanos ante otros.

Ojalá el señorito Arredondo y sus amiguitos hayan llegado a tiempo al inodoro o algo asi, por la emergencia que llevaban a esas horas de la madrugada, después de haber disfrutado de una bonita noche de música…..ranchera.

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