Historia, Literatura, Nicaragua

La historia cambiante y desconocida

Hace unos años en una feria del libro en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centro América, compré: Enrique Guzmán y su tiempo, por Pedro Joaquín Chamorro (que me imagino debe ser el padre de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal). Me sonaban ambos nombres, pero desconocía sobre Enrique Guzmán.

Me he encontrado una biografía que a la vez es historia de Nicaragua y también una historia del periodismo, la prensa, la libertad de imprenta en nuestro país en la segunda mitad del S XIX. Al haber estudiado en Madrid, no conozco la historia del periodismo en Nicaragua, y no hay un libro que hable de ello. Se dilucida leyendo otras obras. En este podemos encontrar títulos de publicaciones, cómo eran las multas, los cierres, la importancia de los periódicos partidarios y los oficialistas y la variedad de publicaciones que existían, seguramente solo en León, Granada y posteriormente Managua.

Este libro de Pedro Joaquín Chamorro, impreso en 1965 en Managua, te da un par de cachetadas sobre lo que consideramos la historia oficial. Ya sabemos que ha sido costumbre que la historia y los hechos sufran cambios radicales según el ojo que lo ve y la pluma que la escribe. De eso estamos ya bastantes hartos en este primer cuarto del S XXI en Nicaragua donde la historia orteguista ha ido cambiando para beneficio de la familia gobernante y sus aliados, borrando, tal como hacían los antiguos egipcios, cualquier vestigio de “traidores” a la causa sandinista.

Pues mucho de esto vemos en esta obra. Gracias a las ediciones del Banco de América, tenemos a José Dolores Gámez como uno de los principales historiadores nicaragüenses. Enemigo acérrimo de Guzmán, éste lo considera un falsario, un mentiroso, un inventor de la historia para que la ideología liberal fuera la “buena” y la conservadora la “mala”. ¿Quién tendrá la razón? Es anti conservadora los libros de Gámez. Habría que releerlos a ver cómo evalúa los 30 años conservadores, que actualmente, es considerada, por varios, el mayor momento de paz y desarrollo institucional y ético, de gobernantes Nicaragüenses.

Otra cachetada son todos los comentarios y acciones que realiza Guzmán y los suyos, en contra de la revolución Liberal de José Santos Zelaya. Desgracia, dictadura, una constitución que es una payasada y una burla a las costumbres de los nicaragüenses. Nada que ver con lo que siempre se enseña, que la Revolución Liberal y su Constitución, La Libérrima, fueron el salto hacia la modernidad de Nicaragua. Pero lógicamente para los conservadores no fue así.

Interesante también como se muestra la política entre los distintos países centroamericanos, a solo unas décadas de la independencia y de las maniobras por la república Federativa. Eran comunes las guerras entre presidentes (Siempre bajo la sombrilla de liberales contra conservadores) Y como los distintos dictadores o autócratas hacían lo posible por tener aliados en los distintos países.

En fin, fue súper interesante la lectura. Y fácil de leer. Generalmente la estructura de viejas obras nos parece pesada y aburrida, pero Pedro Joaquín desarrolla la vida de Guzmán en capítulos cortos que reflejan acciones y momentos puntuales de la historia de Nicaragua y la vida de Enrique Guzmán. Y la última reflexión que me hago es cuánto desconocemos nuestra historia. De todos los personajes que refleja Chamorro en la vida de Enrique Guzmán, solo muy pocos puedo reconocer y ubicarlos en la línea de tiempo en la historia nica.

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Historia, Nicaragua

San Jacinto, un mito aumentado que no significa casi nada.

Soy un aficionado a la historia en general, y a la historia de Nicaragua desde siempre. Tuve la suerte de tener un par de buenos profesores en el colegio que nos enseñaron más de lo necesario. Soy un consumidor de obras históricas. Me he leído todo lo que he podido adquirir de la colección del banco de América/ Banco Nicaragüense/Banco UNO. Pero hasta ahi llega, un lector. Asi que si para los historiadores serios hay burradas en este escrito…disculpen.

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De unos años hacia acá siempre he tenido la idea que las festividades del 14 y 15 de septiembre se celebran de la peor forma en Nicaragua. Que la fecha de la independencia de España por parte de la Capitanía General de Guatemala no tiene importancia para la nicaraguanidad. Es más importante el establecimiento como República Independiente (30 de abril de 1838 y si, tuve que buscar el dato, porque no es una fecha que se “celebre”)

Bandera República Federal de Centro América. hacienda San Jacinto. Foto: Jorge Mejía Peralta

Pero peor el caso del 15 de septiembre, es el del 14 de septiembre, la Batalla de San Jacinto, durante la Guerra Nacional contra William Walker. Una pequeña batalla que ocupa muy pocos párrafos en los compendios históricos del S XIX. Incluso el mismo Walker en su “Guerra en Nicaragua” con costo la señala, a no ser por la muerte de Byron Cole, el norteamericano que firmó el contrato para que vinieran estadounidenses a ayudar a los liberales en su lucha contra los conservadores. Pero en algún momento de principios del S XX la Batalla de San Jacinto y algunos de los que participaron se convirtieron en una de las acciones bélicas más importantes de la historia nacional.

14 y 15 de septiembre, cuenta la generación de mis padres, los colegios marchaban frente a la Tribuna Monumental (Si, la que queda por el Ministerio de Gobernación dentro del terreno de la Marina de Guerra) con bandas de guerra, palillones, abanderados, con uniformes de gala, seriedad marcial, competencia durísima en calidad, música, disciplina entre el La Salle, el Bautista, el Centro América.

Esta forma de celebrarlo aún la tuve yo en los años 80. Aunque los jesuitas abandonaron la banda de guerra, nos tocó desfilar ante el Presidente Ortega, con nuestro uniforme diario. Igualmente en estas fechas, se hacía el juramento de los Batallones Estudiantiles de Producción, y el juramento del estudiante que algunas veces se realizó en la mera hacienda San Jacinto.

Pero en algún momento de los años 90, el desfile de septiembre significó vestidos cortísimos para las estudiantes, música de estilo brasileño, pases de bailes y coreografías, adornos en los uniformes, bandas de música coreografiadas. Se acerca cada vez más a un desfile de carnaval que a un desfile donde el estudiantado refleja “honor, gloria y respeto” a los próceres de la independencia y a los héroes de San Jacinto (Estrada, Andrés Castro y paremos de contar, dentro del discurso oficial)

Monumento a José Dolores Estrada. Sitio Histórico Batalla de San Jacinto. Foto: Jorge Mejía Peralta

Ahora, con el gobierno de Ortega de nuevo, esta actividad, como absolutamente todo en Nicaragua, se ha teñido de tintes partidistas, con banderas rojinegras y con mensajes de alabanza y saludo hacia Daniel Ortega y Rosario Murillo. Ya no se saluda a los héroes sino a la pareja presidencial y a los logros del gobierno Ortega.

Pero apartando como se celebra, yo siempre he tenido la idea, después de leer varios libros de historia, que la Batalla de San Jacinto no fue vital en el desarrollo de la Guerra Nacional. Hubo otras batallas más importantes, más peleadas. Se recuerda la gesta de Emanuel Mongalo y gracias a él se celebra el día del maestro en Nicaragua. Pero yo creí que yo era un tonto al pensar cada año, que San Jacinto no era importante. Fue entonces que me encontré con la tesis de Sofonias Salvatierra, publicada por Aldilá en colección Sesquicentenario de la Guerra Nacional, 2006) que expone magistralmente esta idea, añadida a considerar a José Dolores Estrada como la antítesis del héroe nacional patriota, genio militar, luz y ejemplo para las generaciones venideras.

¿Cuál es la principal idea de Sofonías Salvatierra? Que la victoria de poca importancia en San Jacinto se da a pesar de los errores tácticos y estratégicos del entonces Coronel y después General, José Dolores Estrada. Que a pesar de haberse formado los acuerdos de unificación de los ejércitos de Nicaragua (legitimistas+democráticos), El Salvador Honduras y Costa Rica para enfrentarse a Walker y su falange, Estrada un mes después de San Jacinto despotrica contra esta unidad nacional sin afán partidista.

Qué grave afirmar la falta de genio militar de Estrada. Pensar que la academia del Ejército de Nicaragua se llama José Dolores Estrada, y la escuela de Sargentos, Andrés Castro.

Para Salvatierra, San Jacinto no significó nada, al analizar: “Se afirma que la victoria de San Jacinto fue decisiva para la expulsión de Walker. Decidir una cosa es resolverla, definirla. Y el 14 de septiembre de 1856 quedaba en pie el problema…y solamente se vino a resolver en los largos siete meses y medio que siguieron, en que se libraron numerosas y muy sangrientas batallas, que no pudieron ser decisivas, pero que obligaron a los filibusteros a retirarse cada vez hasta quedar sitiados en la ciudad de Rivas” pp163-164

“La prioridad de San Jacinto (escribe Salvatierra en 1926) en la memoria nacional es meramente circunstancial, se debe a una coincidencia independiente de la acción misma, de tal manera que puede afirmarse, que sin esa coincidencia, pasaría como una de las tantas derrotas sufridas por Walker durante su estancia en Nicaragua” p 194.

Para los gobiernos era mejor glorificar al General Estrada que a los otros actores importantes de la derrota de Walker. Y estoy completamente de acuerdo, y más ahora en estos períodos de principios del S XXI en que la unión centroamericana está casi extinguida que: “Si se quiere representar el espíritu de unión abnegada de los nicaragüenses de aquellos días, dos altas figuras únicas merecen alzarse sobre un pedestal inconmovible: las de Máximo Jerez y Fernando Chamorro (Líderes legitimista y democrático) dándose la mano; y sbre todos la efigie de Juan Rafael Mora (Presidente y General en jefe de Costa Rica) coronando una alegoría centroamericana.” P. 195

Estatua Máximo Jerez. Parque Central León. Foto: Jorge Mejía Peralta

Lo interesante de este libro editado por Aldilá, es que además de Salvatierra se pueden leer artículos opuestos o alineados a la tesis del autor por parte del padre Matus (en contra) y alineados por Luis Alberto Cabrales y Pedro Joaquín Chamorro Zelaya en cierta medida. Cabrales afirma, en el mismo año de 1926, en un artículo publicado en La Prensa:

“Atribuir esa gloria (la de San Jacinto) al general Estrada es una injusticia que se debe terminar. José Dolores Estrada no es digno de ser el símbolo de la patria independiente. Él no comprendió jamás la significación de la Guerra Nacional y en ella más que una ayuda fue un estorbo”. P 262

Pero Pedro Joaquín Chamorro Zelaya afirma, respondiéndole a Cabrales que: “A Estrada le tocó providencialmente este paso hacia la victoria final, y ciertamente que su carácter determinado y ánimo valeroso le dieron fuerzas en aquella ocasión para esperar con firme a un enemigo que tenía por invencible. Este triunfo fue el primero, pero no el definitivo. En justicia a Estrada corresponden los laureles de San Jacinto; pero no los de la independencia”. P264

Salvatierra no perdona a Estrada, para él no merece absolutamente nada y entre más le escriben refutando sus opiniones sobre el legitimista, Salvatierra le contesta a Chamorro: “¡Y por esas injusticias corrientes en la Historia ese militar ciego y mediocre, ese personaje ignorante y sin nociones de patriotismo ha usurpado en el corazón de varias generaciones el lugar que pertenece por entero a otros hombres esclarecidos e ilustres”, p269

Después de leer este libro (me falta adquirir el tomo de Gámez titulado Guerra Nacional, de la misma edición de Aldilá) estoy más que claro que San Jacinto no es como nos lo cuentan. Que Estrada y sus monumentos son un cuento de gobiernos conservadores para hacer un héroe de ese partido político (en contraposición de Máximo Jerez y del General Mora de Costa Rica) Y que aún, la gloriosa gesta de Andrés Castro ha sido multiplicada. Más filibusteros mató Juan Santamaría o Emanuel Mongalo. Pero Andrés Castro se ha multiplicado su heroismo y se sabe que después de la Guerra no tuvo ninguna gloria y ni siquiera pudo conseguir una pensión.

 

Y cada año, el circo de las fiestas patrias va de mal en peor, con acciones vacías y con un desconocimiento absoluto de lo que significó para Nicaragua y para toda Centro América la Guerra nacional contra Walker. Que debió de llamarse, guerra de independencia.

 

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Fotografía, Historia, Nicaragua

Por aquí estuvo Sandino

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Amanecer en San Rafael del Norte, Jinotega.

Dice la canción de mi tio Luis Enrique Mejía Godoy “Allá va el General”

“De Yucapuca partió el General. lo acompañaba su Estado Mayor, se vió obligado por el frío intenso a dirigirse a San Rafael. Llegó a la casa de Blanca Aráuz,  telegrafista del pueblo aquél. Y el mismo día de su cumpleaños justo el dieciocho del mes de mayo de madrugada juró serle fiel. Iba de botas altas y uniforme de gabardina color café, Ella de velo y vestido blanco,  la flor más linda de San Rafael.”

Y por mi trabajo fotográfico junto a mi socia Eva y a su madre, la doctora Josefina Bonilla , nos encontrábamos  en San Rafael del Norte, departamento de Jinotega, a casi 200 kms de Managua, la noche del 18 de Mayo. Ahí, entre la casa de la familia Aráuz y la actual iglesia católica, ahí estaba. Se me puso la carne de gallina. No es fácil en Nicaragua sentirse que uno está en un lugar histórico sin lugar a dudas y que el ambiente de ese sitio ha cambiado poco desde los años de la lucha de Augusto C Sandino.

Pero mientras las usurpadores de los bienes históricos de los distintos museos de Sandino y del FSLN en general conmemoraban otro año más en el vacío museo de Sandino en Niquinohomo, uno siente una tristeza increíble al ver el museo Blanca Aráuz tapiado con láminas de zinc, con el techo desplomado hace más de un año, y con los objetos que ahí se exhibían en poder, claro está, de Rosario Murillo, que desde principios de los 90 ha venido saqueando todos los objetos y documentos relativos al Gral. Sandino. También hay que notar que se cuenta que el Gral  ( r )  Humberto Ortega cuenta con una rica colección de documentos de Sandino. En resumen, ese material nunca estará disponible para investigadores o en un museo público.

 

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Estado ruinoso de la Casa Museo Blanca Aráuz. Mayo 2014. San Rafael del Norte


En San Rafael del Norte, buscando el ángulo correcto, bien podría haberse hecho una foto de antes y después. La famosa foto de Sandino montado en su burro, con la casa de los Aráuz al fondo. Pero es imposible. A pesar que San Rafael del Norte es desde hace unos años el inicio de la Ruta Sandino que va desde el poblado jinotegano hasta Ocotal, recorriendo sitios emblemáticos de la zona de la gesta de Sandino y el EDSN de los municipios de Pueblo Nuevo, Condega, La Concordia, Jinotega, San Rafael del Norte y  Yali . Pero por falta de mantenimiento y presupuesto, la casa de los Aráuz se desplomó hace más de un año, y según me cuenta ya hace dos se había declarado en peligro, pero que con una buena suma de dinero podría restaurarse. Pero la historia, el patrimonio, los inmuebles, las construcciones, nunca han sido una prioridad para ningún gobierno nicaragüense. Aunque lo lógico sería que este gobierno “sandinista” se preocupara por resguardar el patrimonio referente a Sandino. Pero lo único que han hecho es privatizar los bienes históricos. No solo es una cuestión de dinero, conservar y desarrollar y explotar el patrimonio histórico cultural no es barato, pero se tiene que contar con una voluntad, y eso nunca ha habido, ni nunca habrá, en los gobernantes nicaragüenses.

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Sandino en San Rafael del Norte, frente a la casa de la familia Aráuz, donde funcionaba la oficina de Telégrafos nacionales.

Y como casi todo en este país es dicen…me contaron…se sabe… pues tampoco hay información oficial de qué pasó con el telégrafo, objetos familiares y  documentos de Sandino que se encontraban en el Museo Casa Blanca Aráuz. La casa no solo fue importante por ser la residencia de Blanca, sino que fue uno de los centros de comunicación y de enlace entre Sandino y sus enemigos (los marines, la GN,) y sus amigos. Sus cartas, comunicaciones, su sistema de información y comunicación tenían sede en esa casa, destruida ahora, de San Rafael. Mientras los verdaderos sitios históricos de Sandino sucumben al tiempo y a la fiebre acaparadora de los objetos históricos del Gral. Sandino por parte de Rosario Murillo y Daniel Ortega el nombre y la imagen de Sandino llenan Nicaragua junto a la nueva iconografía y colorimetría de la familia presidencial.

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Documento de Sandino. Foto tomada de la web de archivos históricos Sandino Rebellion

 

Pero San Rafael del Norte no solo es Sandino. Más bien, ya casi no es Sandino. Si no hay museo, entonces ¿Cómo puede ser el punto de partida de la Ruta Sandino? Sandino ha sido desbancado por el padre Odorico D’Andrea, y está convirtiendo al poblado jinotegano en objetivo de peregrinación para los católicos, más desde que inició el proceso de beatificación del histórico párroco de San Rafael. Pero eso ya sería otra historia, de cómo analizar y vivir una experiencia de beatificación desde mi perspectiva atea. Pero algo en este viaje me hizo analizar que si hay algo especial con el padre Odorico.

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Interior iglesia San Rafael del Norte

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Historia, Nicaragua

Mover Managua. 1972…2014 ¿Un mito?

Otro de los temas además del vulcanológico que se pusieron un poco de moda después de la crisis sísmica de abril en Managua fue la de recordar que la ubicación de Managua es muy peligrosa. Los nuevos mapas de fallas tectónicas nos muestran una ciudad de más de un millón de habitantes donde no hay un área que no esté encima de una falla. Y se ha vuelto a recordar, que después del terremoto de diciembre del 72 se dijo que había que mover Managua, aprovechando que más del 80% de la infraestructura había sido dañada o destruida completamente. Pero de ese hecho histórico de análisis urbanístico a la frase de “Se iba a mover la capital nicaragüense a Sébaco” hay un universo de distancia.   La falta de archivos, oficiales y privados, así como de medios de comunicación, hacen posible que muchas “historias” en nuestro país sean cuentos, chismes, elucubraciones. Si yo quisiese venderle a Rick (el de El Precio de la Historia) ese cuento de hacer a Sébaco la capital de Nicaragua no tendría ningún documento ni noticia ni comunicado ni estudio que me pudiera ser acreedor de un millón de dólares para verificar esa historia. Erróneamente, pensaba que en las memorias del dictador Somoza Debayle se encontraba esa afirmación sobre Sébaco, me puse a buscarlo. Me salió fácil, porque el libro Nicaragua traicionada de 1980 inicia con el desastre del terremoto. Pero solo se habla del consejo de expertos (uno si confirmable como geólogo A.R. McBirney y otro sin ninguna referencia en la red el japonés Matsumoto) de trasladar la capital a la costa del Pacífico o del Atlántico.   Cito a Anastasio Somoza Dabayle: “Se empezó entonces a pensar seriamente en la relocalización de Managua. El Comité de Emergencia necesitaba estar lo más perfectamente informado que fuera posible, porque esta decisión, igual que otras, era muy seria. Encomendé esta tarea a mi compañero de clases de West Point, vulcanólogo y uno de los más competentes en la materia, A.R. McBirney , en quien yo tenía mucha confianza, además. El resultado de un estudio nos daba dos alternativas: reconstruir Managua del lado del pacífico o del lado del Atlántico. Y cada una de esas alternativas tenía serias desventajas.   Para resolver ese “empate” de opiniones decidí que lo mejor era no realizarla. La reconstrucción continuaría, por supuesto, siguiendo las recomendaciones de los mexicanos y de otros grupos de prominentes seismólogos, (Así en el original) especialmente el que encabezaba el Dr. Toshi Matsumoto de la Universidad de Texas. Este plan significaba que la reconstrucción de Managua se iba a hacer en los alrededores de la ciudad. No cabe duda para mí que esta decisión de reconstruir en las afueras de Managua representó la terminación del apoyo que me daba la comunidad comercial y financiera, y no es difícil comprender su manera de sentir. Antes del terremoto, cualquier propiedad en el centro de Managua era valiosísima.   La reconstrucción en el perímetro de la ciudad significaba la devaluación total de esa propiedad. Pero mi preocupación era por el futuro. No quería yo que Managua fuera destruida otra vez. Esta era una decisión difícil que perjudicaba a muchos amigos míos. Pero por el bien de Managua y de todo el país, estoy seguro de que tomé la decisión correcta. Después llegué a saber, que a pesar de eso, muchos capitalistas de Nicaragua nunca me perdonaron y como veremos, la hora de su venganza iba a llegar.” Nicaragua traicionada. Anastasio Somoza, Jack Cox. 1rea edición. Western Islands. Pp 16-17   Si ni el mismo Somoza habla específicamente de Sébaco (aunque claro, el capítulo dedicado al terremoto y posterior es muy corto) ¿De dónde salió esa historia? Todavía siguen vivo muchas personas que vivieron esa época, ingenieros, arquitectos, funcionarios gubernamentales, empresarios, etc. ¿Qué dicen ellos? ¿O es esa generación de terremoteados la causante de esa fantasía o de ese mito?   Espero comentarios y respuestas.

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Historia, Nicaragua

El nacimiento de un volcán. 1850

En Nicaragua desde hace una semana vivimos una alerta sísmica bastante extraordinaria. Pero no es el caso de este escrito analizarlo. Una de las tantas cosas que se han dicho es que “va a nacer un nuevo volcán” Supongo que ese fenómeno era como el “prime time” en la era de los dinosaurios cuando nuestros continentes se estaban haciendo. No tengo ni la más mínima idea de cuántos volcanes han nacido en los últimos 300 años en nuestro planeta. Si sé con certeza, que en nuestro país nació uno (y vaya que nació necio y activo) el Cerro Negro, en León, al occidente del país, manteniendo la belleza de nuestra cordillera volcánica (o sea, no se le ocurrió nacer en Boaco o en Somoto) Como casi no tenemos cronistas o investigadores en el XIX (bueno, y tampoco muchos en el XXI, qué curioso, tienen las mismas letras), pero tuvimos la suerte que el diplomático Ephraim George Squier, embajador extraordinario y plenipotenciario de Estados Unidos en Nicaragua, estaba en León cuando un un retumbo, unos temblores y una erupción  comenzó a emerger un volcán. Aquí le transcribo extractos de la crónica del embajador Squier (que a propósito venía a evaluar Nicaragua para la construcción del canal interoceánico, otra similitud a la época actual).

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Ilustración: Nuevo volcán en la llanura de León.

“El 11 y 12 de abril de 1850 se oyeron unos retumbos como de trueno en la ciudad de León. Parecían venir del lado de los volcanes y se le supuso proceder del Momotombo que algunas veces ruge y da otras señales de actividad, además de echar humo… Los ruidos se hicieron más fuertes y frecuentes en la noche del 12 y en León hasta se sintieron temblores, que, cerca de los montes fueron tan recios que aterrorizaron a los campesinos. El domingo 13, en las primeras horas de la mañana, se abrió un respiradero cerca de la base del por mucho tiempo extinto volcán de Las Pilas, a unas veinte millas de León. Las convulsiones terrestres a la hora de la erupción fueron tremendas en la vecindad y según los relatos de los habitantes parecían violentas sacudidas… …no estoy lo suficientemente informado acerca de los pródromos (síntomas)  registrados en los primeros días de vida del nuevo volcán. Sea como fuere, parece que la erupción se presentó con grandes llamaradas y que, al principio, arrojaba irregularmente, y por todos lados, marejadas de materia derretida. Esto fue sin duda lo que ocurrió, a juzgar oir lo que vi al visitar el sitio unos días después… Mientras fluía la material –lo cual ocurrió por el resto del día- la tierra estuvo quieta, con la excepción de un ligerísimo temblor no advertido más allá de unas pocas millas.

El 14 no obstante, cesó de correr la lava para pasar a una etapa completamente distinta. Comenzó entonces una serie de vómitos de tres minutos de duración, seguidos de iguales paisas, a cada uno acompañaban remezones (demasiados leves, sin embargo, para sentirse en León), seguidos de llamaradas de más de cien pies de alto. Cada vómito lanzaba además piedras al rojo vivo que se elevaban varios centenares de pies, y cuya mayor parte volvía a caer en el cráter; el resto caía afuera formando gradualmente un cono entorno suyo… En la mañana del 22, en compañía del doctor J.W. Livigstone, cónsul de los estados Unidos, salí para el volcán, nadie había osado acercarse a él, pero no tuvimos dificultad en persuadir a varios campistas de la hacienda de Orota para que nos sirvieran de baqueanos. Con tropiezos pudimos llegar a caballo, sobre la lava, hasta una milla y media del lugar; de allí seguimos a pie. A fin de obtener una completa vista del nuevo volcán, subimos a un alto y pelado camellón de escoria, desde lel cual se domina. Desde ese punto tiene la apariencia de un inmenso perol, panza arriba, con un hoyo en el fondo, que es el cráter. De éste chorreaba un torrente de lava hirviente despidiendo trémulas radiaciones…

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Nicaragua: people, scenery, monuments, resources, condition and proposed canal. New York. Harper & Brothers Publishers 1860

…ávidos de examinarlo más de cerca todavía, y de comprobar la aserción popular de que cualquier disturbio considerable en las cercanías de los respiraderos produciría indefectiblemente una erupción, nos dispusimos a subir… Paramos un momento…oí un grito de espanto de mi compañero, que al mismo tiempo daba un salto casi sobre humano. Simultáneamente se oyó un extraño tronido resonante que por poco me ensordece, parecióme ver un vórtice en el aire y sentí como si la lava que pisaba cediera bajo mis pies. Rápido como el pensamiento miré hacia arriba: el cielo estaba negro de piedras y mil centellas chisporroteaban entre ellas. Todo esto ocurrió en un parpadear, y en ese mismo instante yo también corrí hacia abajo… La erupción duró cerca de una hora, con pausas de respiro como para tomar huelgo.

El estridor parecía de innumerables altos hornos en plena operación; el cielo hormigueaba de negras piedras que subía y caían. Se calmó tan de pronto como se había alterado y en vano esperamos varias horas para ver si se repetía el fenómeno… …una delegación de campistas y otros vecinos de Las Pilas habían estado en León a pedir al obispo que les fuese a bautizar el incipiente volcán ppara mantenerlo a raya y hacerle observar las reglas de compostura y moderación debidas…esta es una vieja costumbre, ytal ceremonia dícese fue oficiada a raíz de la Conquista en todos los volcanes de Nicaragua, menos el Momotombo, sobre el cual no han caído todavía las aguas lustrales del bautismo. “   Tomado de:

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Ephraim George Squier. Nicaragua. Sus gentes y sus paisajes. Pp 426-430 Editorial Universitaria centroamericana. Segunda edición, 1972. Traducción de Luciano Cuadra.

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Historia

Nuestros especiales 19 de Julio

Aunque a cada rato lo digo, por diferentes motivos, tengo el lujo, súper lujo de ser hijo de Carlos Mejía Godoy, y poder recordar, o medio recordar muchas cosas de los años 80, de la revolución. Estas fechas eran siempre días y semanas de mucho trabajo para mi papa. Siempre había un concierto, un espectáculo cultural de una calidad impresionante para las delegaciones internacionales que visitaban Nicaragua. Recuerdo perfectamente pasar hasta “altas horas de la madrugada” para un niño de 13 años en las ruinas del gran hotel, o en el teatro, o en la plaza, en los ensayos.

Los dos chigüines (mi hermano mayor Alberto y yo) siempre de colita del viejo, con nuestras credenciales de artistas para no tener problemas con la seguridad. Mi visión de los aniversarios de la revolución siempre fue desde la tarima, desde la tarima de los artistas, o desde detrás del escenario, o en un lugar privilegiado. Siempre he de agradecerle al viejo la confianza que tenía en nosotros en que nos dejara acompañarlo. Claro éramos bien portaditos y tranquilos, y hasta le ayudábamos en algunas cositas. Y claro, durante algunos años si no era con mi papa, la compañía era Eveling Lang, que igualmente, para ella eran días de mucho trabajo y preocupaciones desde su trabajo en Relaciones Internacionales de la Junta de Reconstrucción de Managua (Alcaldía municipal)

Tengo vagos recuerdos del Canto Épico al FSLN, una obra bella, increíble, de música, historia, poesía, danza, imagen. Producto de muchos meses de trabajo y de cierto abandono por parte del viejo, porque llegábamos a la casa, ahí por donde está el Centro Nicaragüense de Escritores, y mientras nosotros hacíamos quién sabe qué cosas, él pasaba en el salón del piano componiendo, y nos dejaba ahí para irse a la casa de mi tío Luis, o donde otro músico. Son recuerdos borrosos, uno no sabe que esos momentos después son los que conforman nuestra historia. Y asi fueron casi todos los 19 de Julio. Recuerdo que una vez que fue en Estelí, mi mami no nos dio permiso. Muy peligroso y mi papá estaba en mil cosas, menos en cuidar a dos chavalos.

Y claro, desde la tarima, ahí al ladito, entre la tribuna principal donde estaba la Dirección Nacional, los invitados especiales y por otro lado los músicos que antes o después de los discursos de rigor, cantaban con todo el pueblo las canciones de la revolución. No había nada grabado, no se confundía música y discurso. Y ahí estaba yo, con mi credencial con mi nombre, participando. Se veían pocos niños, pocos jóvenes en las tarimas. No recuerdo haber visto a los comandantes o a los ministros con sus hijos. Y después de la plaza, el acto cultural. Una antología de lo mejor de nuestra cultura, los mejore ballets folklóricos, cantautores varios, poesía. Y siempre las canciones para la revolución, para los héroes, para el pueblo, nunca para los dirigentes.

Lástima no haber tenido cámara, o creo que si, pero ay, esas cámaras de fotos de mi papa, nunca les ví fotos producidas.

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Cine, Historia, nicaragua

Anexo Histórico a Nicaragua en el cine

Este es un anexo político de la entrada de Nicaragua en el cine. Está sacado del libro de Michel Gobat: Enfrentando el Sueño americano. Nicaragua bajo el dominio imperial de Estados Unidos. Dicha obra merecerá una entrada posterior al blog, ya que me ha parecido una visión súper diferente a la relación estados Unidos-Nicaragua desde los tiempos de Walker. Pero bueno, leamos el súper interesante párrafo que trata de la película Flight (Frank Capra, 1929)

http://www.imdb.com/title/tt0019884/
http://en.wikipedia.org/wiki/Flight_%281929_film%29
http://www.virtual-history.com/movie/film/4109/flight

Carteles promocionales Flight

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“A mediados de 1933, cuando Sandino y sus simpatizantes conservadores protestaron en contra del empeño de la compañía cinematográfica Paramount Pictures de filmar el inminente desarme de los sandinistas en sus campamentos segovianos. Ésta no era la primera vez que Hollywood había tratado de contactar a Sandino; su interés en el guerrillero nicaragüense se remontaba a enero de 1928. Sin duda, Sandino pudo haberse beneficiado de los pródigos fondos y el alcance mundial de Hollywood. Empero, rechazó firmemente sus ofertas por temor a que su lucha nacionalista fuese ridiculizada en la pantalla cinematográfica.

Los recelos de Sandino no eran infundados. Hacia 1933, Hollywood había producido varias películas taquilleras que ensalzaban a los marines en Nicaragua, y a la vez, denigraban a los sandinistas como bandidos salvajes. Como típico ejemplo, en Flight (Frank Capra, 1929) el comandante de un escuadrón aéreo norteamericano en Nicaragua advertía a los pilotos: “la primera vez que vean a esos bandidos tendrán ganas de reírse de ellos. Pero no los subestimen. Les arrancarán el corazón a la primera oportunidad. Ahora, hemos sido enviado aquí para traer la paz a Nicaragua, pero no podremos tener paz alguna hasta que capturemos a este bandido Lobo (i.e. Sandino)”

Distorsionando aún más la realidad histórica, Hollywood presentaba a los marines derrotando a los “bandidos” con gran facilidad pese a su inferioridad numérica. Y cuando algunos nicaragüenses aparecían en pantalla, por lo general eran prostitutas anuentes a traicionar cualquier causa, o hacendados muy americanizados que servilmente respaldaban la ocupación norteamericana.

Ante todo, las películas hechas en EE.UU, sobre la rebelión de Sandino presentaban a Nicaragua como una jungla, sin población urbana, grandes edificios, establecimientos comerciales, carretera, electricidad y otros rasgos de modernidad. Debido a esas “crueles” tergiversaciones, La Nueva Prensa, que simpatizaba con Sandino, temía que el público extranjero se hubiera formado una imagen de Nicaragua como un país “salvaje, sin cultura, sin civilización” que sólo podría “progresar” con la ayuda del ejército y de las compañías norteamericanas”.

http://www.ihnca.edu.ni/publicacion.php/182

Portada del Libro.


Michel Gobat. Enfrentando el sueño americano. Nicaragua bajo el dominio imperial de estados Unidos. Traducido por Frances Kinloch. Edición 2010 Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica. Universidad Centroamericana, Managua. 2010. Páginas 434-435
http://www.ihnca.edu.ni/publicacion.php/182

Como elemento informativo adicional, pongo el vínculo del artículo de Karly Gaitán “Sandino y el cine” publicado en http://www.caratula.net http://www.caratula.net/ediciones/52/cine-kgaitan.php

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