Historia, Nicaragua

Mover Managua. 1972…2014 ¿Un mito?

Otro de los temas además del vulcanológico que se pusieron un poco de moda después de la crisis sísmica de abril en Managua fue la de recordar que la ubicación de Managua es muy peligrosa. Los nuevos mapas de fallas tectónicas nos muestran una ciudad de más de un millón de habitantes donde no hay un área que no esté encima de una falla. Y se ha vuelto a recordar, que después del terremoto de diciembre del 72 se dijo que había que mover Managua, aprovechando que más del 80% de la infraestructura había sido dañada o destruida completamente. Pero de ese hecho histórico de análisis urbanístico a la frase de “Se iba a mover la capital nicaragüense a Sébaco” hay un universo de distancia.   La falta de archivos, oficiales y privados, así como de medios de comunicación, hacen posible que muchas “historias” en nuestro país sean cuentos, chismes, elucubraciones. Si yo quisiese venderle a Rick (el de El Precio de la Historia) ese cuento de hacer a Sébaco la capital de Nicaragua no tendría ningún documento ni noticia ni comunicado ni estudio que me pudiera ser acreedor de un millón de dólares para verificar esa historia. Erróneamente, pensaba que en las memorias del dictador Somoza Debayle se encontraba esa afirmación sobre Sébaco, me puse a buscarlo. Me salió fácil, porque el libro Nicaragua traicionada de 1980 inicia con el desastre del terremoto. Pero solo se habla del consejo de expertos (uno si confirmable como geólogo A.R. McBirney y otro sin ninguna referencia en la red el japonés Matsumoto) de trasladar la capital a la costa del Pacífico o del Atlántico.   Cito a Anastasio Somoza Dabayle: “Se empezó entonces a pensar seriamente en la relocalización de Managua. El Comité de Emergencia necesitaba estar lo más perfectamente informado que fuera posible, porque esta decisión, igual que otras, era muy seria. Encomendé esta tarea a mi compañero de clases de West Point, vulcanólogo y uno de los más competentes en la materia, A.R. McBirney , en quien yo tenía mucha confianza, además. El resultado de un estudio nos daba dos alternativas: reconstruir Managua del lado del pacífico o del lado del Atlántico. Y cada una de esas alternativas tenía serias desventajas.   Para resolver ese “empate” de opiniones decidí que lo mejor era no realizarla. La reconstrucción continuaría, por supuesto, siguiendo las recomendaciones de los mexicanos y de otros grupos de prominentes seismólogos, (Así en el original) especialmente el que encabezaba el Dr. Toshi Matsumoto de la Universidad de Texas. Este plan significaba que la reconstrucción de Managua se iba a hacer en los alrededores de la ciudad. No cabe duda para mí que esta decisión de reconstruir en las afueras de Managua representó la terminación del apoyo que me daba la comunidad comercial y financiera, y no es difícil comprender su manera de sentir. Antes del terremoto, cualquier propiedad en el centro de Managua era valiosísima.   La reconstrucción en el perímetro de la ciudad significaba la devaluación total de esa propiedad. Pero mi preocupación era por el futuro. No quería yo que Managua fuera destruida otra vez. Esta era una decisión difícil que perjudicaba a muchos amigos míos. Pero por el bien de Managua y de todo el país, estoy seguro de que tomé la decisión correcta. Después llegué a saber, que a pesar de eso, muchos capitalistas de Nicaragua nunca me perdonaron y como veremos, la hora de su venganza iba a llegar.” Nicaragua traicionada. Anastasio Somoza, Jack Cox. 1rea edición. Western Islands. Pp 16-17   Si ni el mismo Somoza habla específicamente de Sébaco (aunque claro, el capítulo dedicado al terremoto y posterior es muy corto) ¿De dónde salió esa historia? Todavía siguen vivo muchas personas que vivieron esa época, ingenieros, arquitectos, funcionarios gubernamentales, empresarios, etc. ¿Qué dicen ellos? ¿O es esa generación de terremoteados la causante de esa fantasía o de ese mito?   Espero comentarios y respuestas.

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Historia, Nicaragua

El nacimiento de un volcán. 1850

En Nicaragua desde hace una semana vivimos una alerta sísmica bastante extraordinaria. Pero no es el caso de este escrito analizarlo. Una de las tantas cosas que se han dicho es que “va a nacer un nuevo volcán” Supongo que ese fenómeno era como el “prime time” en la era de los dinosaurios cuando nuestros continentes se estaban haciendo. No tengo ni la más mínima idea de cuántos volcanes han nacido en los últimos 300 años en nuestro planeta. Si sé con certeza, que en nuestro país nació uno (y vaya que nació necio y activo) el Cerro Negro, en León, al occidente del país, manteniendo la belleza de nuestra cordillera volcánica (o sea, no se le ocurrió nacer en Boaco o en Somoto) Como casi no tenemos cronistas o investigadores en el XIX (bueno, y tampoco muchos en el XXI, qué curioso, tienen las mismas letras), pero tuvimos la suerte que el diplomático Ephraim George Squier, embajador extraordinario y plenipotenciario de Estados Unidos en Nicaragua, estaba en León cuando un un retumbo, unos temblores y una erupción  comenzó a emerger un volcán. Aquí le transcribo extractos de la crónica del embajador Squier (que a propósito venía a evaluar Nicaragua para la construcción del canal interoceánico, otra similitud a la época actual).

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Ilustración: Nuevo volcán en la llanura de León.

“El 11 y 12 de abril de 1850 se oyeron unos retumbos como de trueno en la ciudad de León. Parecían venir del lado de los volcanes y se le supuso proceder del Momotombo que algunas veces ruge y da otras señales de actividad, además de echar humo… Los ruidos se hicieron más fuertes y frecuentes en la noche del 12 y en León hasta se sintieron temblores, que, cerca de los montes fueron tan recios que aterrorizaron a los campesinos. El domingo 13, en las primeras horas de la mañana, se abrió un respiradero cerca de la base del por mucho tiempo extinto volcán de Las Pilas, a unas veinte millas de León. Las convulsiones terrestres a la hora de la erupción fueron tremendas en la vecindad y según los relatos de los habitantes parecían violentas sacudidas… …no estoy lo suficientemente informado acerca de los pródromos (síntomas)  registrados en los primeros días de vida del nuevo volcán. Sea como fuere, parece que la erupción se presentó con grandes llamaradas y que, al principio, arrojaba irregularmente, y por todos lados, marejadas de materia derretida. Esto fue sin duda lo que ocurrió, a juzgar oir lo que vi al visitar el sitio unos días después… Mientras fluía la material –lo cual ocurrió por el resto del día- la tierra estuvo quieta, con la excepción de un ligerísimo temblor no advertido más allá de unas pocas millas.

El 14 no obstante, cesó de correr la lava para pasar a una etapa completamente distinta. Comenzó entonces una serie de vómitos de tres minutos de duración, seguidos de iguales paisas, a cada uno acompañaban remezones (demasiados leves, sin embargo, para sentirse en León), seguidos de llamaradas de más de cien pies de alto. Cada vómito lanzaba además piedras al rojo vivo que se elevaban varios centenares de pies, y cuya mayor parte volvía a caer en el cráter; el resto caía afuera formando gradualmente un cono entorno suyo… En la mañana del 22, en compañía del doctor J.W. Livigstone, cónsul de los estados Unidos, salí para el volcán, nadie había osado acercarse a él, pero no tuvimos dificultad en persuadir a varios campistas de la hacienda de Orota para que nos sirvieran de baqueanos. Con tropiezos pudimos llegar a caballo, sobre la lava, hasta una milla y media del lugar; de allí seguimos a pie. A fin de obtener una completa vista del nuevo volcán, subimos a un alto y pelado camellón de escoria, desde lel cual se domina. Desde ese punto tiene la apariencia de un inmenso perol, panza arriba, con un hoyo en el fondo, que es el cráter. De éste chorreaba un torrente de lava hirviente despidiendo trémulas radiaciones…

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Nicaragua: people, scenery, monuments, resources, condition and proposed canal. New York. Harper & Brothers Publishers 1860

…ávidos de examinarlo más de cerca todavía, y de comprobar la aserción popular de que cualquier disturbio considerable en las cercanías de los respiraderos produciría indefectiblemente una erupción, nos dispusimos a subir… Paramos un momento…oí un grito de espanto de mi compañero, que al mismo tiempo daba un salto casi sobre humano. Simultáneamente se oyó un extraño tronido resonante que por poco me ensordece, parecióme ver un vórtice en el aire y sentí como si la lava que pisaba cediera bajo mis pies. Rápido como el pensamiento miré hacia arriba: el cielo estaba negro de piedras y mil centellas chisporroteaban entre ellas. Todo esto ocurrió en un parpadear, y en ese mismo instante yo también corrí hacia abajo… La erupción duró cerca de una hora, con pausas de respiro como para tomar huelgo.

El estridor parecía de innumerables altos hornos en plena operación; el cielo hormigueaba de negras piedras que subía y caían. Se calmó tan de pronto como se había alterado y en vano esperamos varias horas para ver si se repetía el fenómeno… …una delegación de campistas y otros vecinos de Las Pilas habían estado en León a pedir al obispo que les fuese a bautizar el incipiente volcán ppara mantenerlo a raya y hacerle observar las reglas de compostura y moderación debidas…esta es una vieja costumbre, ytal ceremonia dícese fue oficiada a raíz de la Conquista en todos los volcanes de Nicaragua, menos el Momotombo, sobre el cual no han caído todavía las aguas lustrales del bautismo. “   Tomado de:

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Ephraim George Squier. Nicaragua. Sus gentes y sus paisajes. Pp 426-430 Editorial Universitaria centroamericana. Segunda edición, 1972. Traducción de Luciano Cuadra.

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Una breve descripción de Managua y el Xolotlán

Leyendo el libro “Con Sandino en Nicaragua. La hora de la paz” de Ramón de Belausteguigoitia, (publicado por primera vez en 1934) hay una descripción de Managua post terremoto de 1931 que me pareció interesante y se las comparto. Managua queda en la memoria de miles aún, la ciudad de antes del terremoto de 1972, esa ciudad moderna pero que aún tenía construcciones estilo colonial pero no antiguas. De la Managua de antes de 1931 sabemos muy poco. Aqui la descripción del periodista vasco en su ruta por encontrarse con Sandino, y la importancia que le da al lago Xolotlán en la vista de la ciudad:

Managua sale dolorosamente de la ruina casi completa producida por el terremoto.

En el centro de la ciudad se alzan todavía los negruzcos paredones de los edificios incendiados, que aguardan el levantamiento económico del país, después de siete años de guerras civiles, para su reconstrucción.

Tiene a un lado esta ciudad un lago de aguas grises, que a veces, en las puestas del sol, tibias y anaranjadas, toman unas tonalidades verdes. En sus aguas flotan unos barcos de vela muy pequeños, que aguardan unos pasajeros que rara vez llegan y se balancean al oleaje pequeño y movido de este lago de aguas inquietas. Y en los días de fuerte viento se mueve con un descarado oleaje, que hace peligrar los barquitos de las orillas.

Este lago es el pulmón de la ciudad, y gracias a él penetra por estas calles, caldeadas por el sol de fuego, un aire bienhechor, que refresca y hace posible la vida callejera de quien no esté muy acostumbrados al ajetreo de la vida tropical. Por lo demás, la ciudad lo tiene en un abandono casi completo. No se ven ni bañistas, ni barcos de recreo, ni las típicas redes de pescadores. Eso si, en el rincón de su parque, las bellas managuas, muchas de ellas rubias, que demuestran la mezcla de sangre europea, hacen resaltar los encantos de sus líneas y de su gracia.

Pero en medio del sopor de su cálido ambiente, Managua s distingue por una viveza manifiesta dentro de su vida de tráfico callejero. Y es que esta ciudad, como León, como Granada, como todo el litoral del pacífico tiene un aspecto, en medio de su cosmopolitismo y de la variedad de sus influencias, muy marcadamente andaluz. Quizá nos recuerda también a Cuba.

Ramón de Belausteguigoitia. Con Sandino en Nicaragua. Editorial Nueva Nicaragua, 1985. pp30-32

 

 

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¿Cómo mantener activo mi blog?

Esa siempre es la pregunta del millón. Recién la aprobación de la ley para el Canal Interoceánico y la concesión de la soberanía nicaragüense a un empresario chino y las reformas a la Constitución Política, decidí reducir mis comentarios políticos en las redes sociales al mínimo. Pero analizando este espacio, veo que aquí la política es el menor de los casos.

Pero el problema también es que mi vida social y cultural también se ha visto reducida a mínimos históricos, por lo que, no tengo temas para escribir.

Pero tomando como ejemplo la campaña publicitaria del FitClub Managua (lugar al que no debo de fallar todas las mañanas de 6 a 8 por mi salud) No más excusas.

El cerebro me genera algunas ideas, pero a la hora de ver la página en blanco y llenarla de caracteres hay un cortocircuito. Hablar de libros, de cine, de mi viaje a Somoto, hablar algo sobre los cambios en el “centro histórico” de Managua, en fin, algunas ideas que veremos si con este nuevo deseo, este blog retoma la actividad.

Si me conocen, y saben cómo sy y cómo pienso, propongan temas, comenten por aquí, escríbanme al Twitter @jmejiap o en el Facebook. Recuérdenme si no cumplo con la promesa de escribir, al menos, una vez al mes.

Saludos y esperemos que la inspiración me invada, a como lo hacen los zancudos todas las noches cuando estoy trabajando en la computadora.

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Nicaragua

Una vista a través de Ventana

Hospital Psicosocial de Managua. Dos de la tarde, y una treintena de estudiantes del Colegio teresiano de Managua llega a pasar una tarde con las pacientes del pabellón número 2. Una amiga, Cristiana Castellón es fundadora del Movimiento Ventana, una pequeña organización que desde hace más de un año se preocupa por hacer actividades en apoyo al “kilómetro cinco” como se le conocía popularmente a este centro de salud mental. Les acompañé para tomar fotos a la actividad. Lo primero a tomar en cuenta es que existe una ley de protección a la identidad de pacientes con enfermedades de salud mental, por lo tanto es prohibido tomarles fotos que puedan ser identificadas.

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Un espacio perdido entre carreteras, la sede central de ENACAL (Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados), un espacio verde, que por ciertas razones que no puedo explicar se siente lo “antiguo” de ese espacio. Un edificio construido en los años 30 por el Presidente José María Moncada, recién pintado de rosado (como casi todos los edificios gubernamentales nicaragüenses) inmensos árboles y un incesante trajín de personas caminando, arreglando el jardín, caminando. Solo que los que caminan van en bata, descalzos. Esos son los pacientes.

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El Kilómetro cinco como se le ha conocido popularmente desde su fundación en los años 30 del pasado siglo, lleno de árboles. Los tres elementos que me llaman la atención al empezar a reunirse las pacientes son: El cabello recortado, que andan descalzas o en chinelas Rolter y el tic nervioso de la mayoría de ellas. Al ser un grupo de estudiantes de quinto año, la actividad recreativa se dio con las internas del pabellón 2. Son de más edad y son las que por sus enfermedades crónicas, viven en el Hospital, y no son peligrosas.

No me sale explicar los sentimientos que a uno le produce estar ahí junto a esas mujeres. Estaba para tomar fotos, siempre le he tenido un idiota terror a cualquier persona que no esté con sus capacidades mentales correctas (llámese enfermo mental, borracho, drogado) Me es imposible interactuar con alguien sin raciocinio. Pero uno siente amor, cariño, lástima, temor, tristeza, angustia, curiosidad. ¿Quiénes son esas personas? ¿Qué tienen? ¿Qué pasa en sus cabezas? ¿Qué sienten que un grupo de niñas llegue a jugar y bailar con ellas? Una se puso a llorar en cuanto vio al grupo. Otra repetía, vengo aquí por mi hija, otra fue obligada por las enfermeras a permanecer en el salón. Unas socializaban tranquilas alegres mientras otras se mantenían aisladas.

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Fueron dos horas que pasaron rapidísimo. Bailes, cantos, manualidades, pintura de uñas, refrigerio, una piñata, despedida. Las fotos reflejan los rostros de las jóvenes, alegres, concentradas, cariñosas, también serias, con un poco de tristeza. Que son también los pensamientos que se me pasan a la cabeza.

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Si quieren apoyar al Hospital psicosocial por medio del Movimiento Ventana esta es su página en Facebook: https://www.facebook.com/MovimientoVentana?fref=ts

Unas pocas fotos pueden verlas en: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.598873283497698.1073741850.234862146565482&type=1

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música

Una noche clásica con jóvenes maestros

Un grupo de muchachos elegantes en el escenario del Teatro Nacional Rubén Darío Bailan al ritmo de música latina. En sus manos llevan las banderas de sus países y algunos instrumentos clásicos. No es una coreografía, y la música que se escucha viene de sus manos, de sus dedos, de sus bocas. Es el final de fiesta del concierto de la Orquesta de las Américas brindó en Managua este 25 de Julio. Esos finales juveniles que rompen el esquema de un concierto de música clásica que ha provocado éxtasis de alegría y virtuosismo musical en los cierres de los conciertos dirigidos por Gustavo Dudamel en la Joven orquesta Venezolana Simón Bolívar. De eso vivimos un poco ayer en Managua.

Y hablando de Dudamel, que es ahora el director de la YOA (Young Orchestra of Americas) una iniciativa sencillamente genial generada desde la sabiduría musical y social de Plácido Domingo. Y hace unos meses me habían llegado informaciones que Dudamel y la OSB vendrían a Nicaragua a presentarse. Un sueño casi imposible, debido a la agenda súper apretada del “rock star” actual del mundo clásico, del que ayer nos informaban, iban al Festival de Salzburgo. Entre Salzburgo y Managua ya todos sabemos qué es más importante. Y a propósito, mientras escribo esto, veo la transmisión desde Salzburgo con la Sinfonía Número 8 de Mahler.

La primera impresión de la noche, visual, para después dejar al oído todo lo demás, fue ver el escenario de la Sala Mayor de Rubén Darío llena de músicos. Esta orquesta fácilmente es el doble de numerosa de cualquier orquesta o ensamble de los que se presentan en Nicaragua. Solo en violines, creo, eran más numerosos que la Camerata Bach.

Orquesta de las Américas

Orquesta de las Américas. Foto: María Guerra

El concierto comenzó con la interpretación (preciosa, sublime) del Himno Nacional de Nicaragua. La primera obra fue Capricho Español, Op. 34 de Rimsky Korzakov. Genial, viendo el virtuosismo del primer violín y de los otros solos.  La segunda obra, el Concierto para Piano No.1 en Mi menor Op.11 de Fréderic Chopin, con la pianista Vanessa Pérez. Excelente menos la posición de la pianista (qué fuerte yo criticando) me incomodaba cómo se encogía sobre el piano. Un poco “triste” esta obra. Siempre he pensado que en Managua, debido a la falta de cultura musical clásica, los programas deberían ser más “alegres” y “dinámicos”. Bastante gente no regresó a la sala después del intermedio de 15 minutos.

Para terminar, se interpretó la Sinfonía No. 2 en Mi menor, Op 27 de Rachmaninov, una obra con unas cadencias y cambios de ritmo geniales. Excelente la dirección de Jean Philippe Tremblay que le dió carácter y fuerza con sus movimientos. Aunque en realidad, son los músicos los que más sienten cuándo el director de orquesta merece todas las buenas críticas.

Vanessa Pérez al piano. Dirige: Jean-Philippe Tremblar. Foto: María Guerra

En el programa de mano se presentaba La Danza Negra, pieza de marimba del folklore del pacífico de Nicaragua, con el arreglo del gran amigo Raúl Martínez. Me hubiese encantado escucharla, conozco el arreglo, pero hubo cambio de planes y la orquesta tocó Yo no sé Mañana, de Luis Enrique. Después un momento sublime, los ocho integrantes de la Orquesta Juvenil Rubén Darío de Nicaragua seguidos de algunos otros músicos, interpretaron Nicaragua Nicaragüita, de Carlos Mejía Godoy, mientras todo el teatro la cantaba. Más está que decir que se me puso la carne de gallina y se me hizo un torozón en la garganta. Terminó el concierto con los muchachos con las banderas de sus países, bailando, tocando, caminando rodeando la platea, con el desenfado y la alegría de gente de su edad que veinte minutos antes eran la imagen de maestros de la música. Mis grandes felicitaciones a los ocho músicos

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Orquesta de las Américas. Foto: María Guerra

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Historia

Nuestros especiales 19 de Julio

Aunque a cada rato lo digo, por diferentes motivos, tengo el lujo, súper lujo de ser hijo de Carlos Mejía Godoy, y poder recordar, o medio recordar muchas cosas de los años 80, de la revolución. Estas fechas eran siempre días y semanas de mucho trabajo para mi papa. Siempre había un concierto, un espectáculo cultural de una calidad impresionante para las delegaciones internacionales que visitaban Nicaragua. Recuerdo perfectamente pasar hasta “altas horas de la madrugada” para un niño de 13 años en las ruinas del gran hotel, o en el teatro, o en la plaza, en los ensayos.

Los dos chigüines (mi hermano mayor Alberto y yo) siempre de colita del viejo, con nuestras credenciales de artistas para no tener problemas con la seguridad. Mi visión de los aniversarios de la revolución siempre fue desde la tarima, desde la tarima de los artistas, o desde detrás del escenario, o en un lugar privilegiado. Siempre he de agradecerle al viejo la confianza que tenía en nosotros en que nos dejara acompañarlo. Claro éramos bien portaditos y tranquilos, y hasta le ayudábamos en algunas cositas. Y claro, durante algunos años si no era con mi papa, la compañía era Eveling Lang, que igualmente, para ella eran días de mucho trabajo y preocupaciones desde su trabajo en Relaciones Internacionales de la Junta de Reconstrucción de Managua (Alcaldía municipal)

Tengo vagos recuerdos del Canto Épico al FSLN, una obra bella, increíble, de música, historia, poesía, danza, imagen. Producto de muchos meses de trabajo y de cierto abandono por parte del viejo, porque llegábamos a la casa, ahí por donde está el Centro Nicaragüense de Escritores, y mientras nosotros hacíamos quién sabe qué cosas, él pasaba en el salón del piano componiendo, y nos dejaba ahí para irse a la casa de mi tío Luis, o donde otro músico. Son recuerdos borrosos, uno no sabe que esos momentos después son los que conforman nuestra historia. Y asi fueron casi todos los 19 de Julio. Recuerdo que una vez que fue en Estelí, mi mami no nos dio permiso. Muy peligroso y mi papá estaba en mil cosas, menos en cuidar a dos chavalos.

Y claro, desde la tarima, ahí al ladito, entre la tribuna principal donde estaba la Dirección Nacional, los invitados especiales y por otro lado los músicos que antes o después de los discursos de rigor, cantaban con todo el pueblo las canciones de la revolución. No había nada grabado, no se confundía música y discurso. Y ahí estaba yo, con mi credencial con mi nombre, participando. Se veían pocos niños, pocos jóvenes en las tarimas. No recuerdo haber visto a los comandantes o a los ministros con sus hijos. Y después de la plaza, el acto cultural. Una antología de lo mejor de nuestra cultura, los mejore ballets folklóricos, cantautores varios, poesía. Y siempre las canciones para la revolución, para los héroes, para el pueblo, nunca para los dirigentes.

Lástima no haber tenido cámara, o creo que si, pero ay, esas cámaras de fotos de mi papa, nunca les ví fotos producidas.

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