Historia, Nicaragua

San Jacinto, un mito aumentado que no significa casi nada.

Soy un aficionado a la historia en general, y a la historia de Nicaragua desde siempre. Tuve la suerte de tener un par de buenos profesores en el colegio que nos enseñaron más de lo necesario. Soy un consumidor de obras históricas. Me he leído todo lo que he podido adquirir de la colección del banco de América/ Banco Nicaragüense/Banco UNO. Pero hasta ahi llega, un lector. Asi que si para los historiadores serios hay burradas en este escrito…disculpen.

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De unos años hacia acá siempre he tenido la idea que las festividades del 14 y 15 de septiembre se celebran de la peor forma en Nicaragua. Que la fecha de la independencia de España por parte de la Capitanía General de Guatemala no tiene importancia para la nicaraguanidad. Es más importante el establecimiento como República Independiente (30 de abril de 1838 y si, tuve que buscar el dato, porque no es una fecha que se “celebre”)

Bandera República Federal de Centro América. hacienda San Jacinto. Foto: Jorge Mejía Peralta

Pero peor el caso del 15 de septiembre, es el del 14 de septiembre, la Batalla de San Jacinto, durante la Guerra Nacional contra William Walker. Una pequeña batalla que ocupa muy pocos párrafos en los compendios históricos del S XIX. Incluso el mismo Walker en su “Guerra en Nicaragua” con costo la señala, a no ser por la muerte de Byron Cole, el norteamericano que firmó el contrato para que vinieran estadounidenses a ayudar a los liberales en su lucha contra los conservadores. Pero en algún momento de principios del S XX la Batalla de San Jacinto y algunos de los que participaron se convirtieron en una de las acciones bélicas más importantes de la historia nacional.

14 y 15 de septiembre, cuenta la generación de mis padres, los colegios marchaban frente a la Tribuna Monumental (Si, la que queda por el Ministerio de Gobernación dentro del terreno de la Marina de Guerra) con bandas de guerra, palillones, abanderados, con uniformes de gala, seriedad marcial, competencia durísima en calidad, música, disciplina entre el La Salle, el Bautista, el Centro América.

Esta forma de celebrarlo aún la tuve yo en los años 80. Aunque los jesuitas abandonaron la banda de guerra, nos tocó desfilar ante el Presidente Ortega, con nuestro uniforme diario. Igualmente en estas fechas, se hacía el juramento de los Batallones Estudiantiles de Producción, y el juramento del estudiante que algunas veces se realizó en la mera hacienda San Jacinto.

Pero en algún momento de los años 90, el desfile de septiembre significó vestidos cortísimos para las estudiantes, música de estilo brasileño, pases de bailes y coreografías, adornos en los uniformes, bandas de música coreografiadas. Se acerca cada vez más a un desfile de carnaval que a un desfile donde el estudiantado refleja “honor, gloria y respeto” a los próceres de la independencia y a los héroes de San Jacinto (Estrada, Andrés Castro y paremos de contar, dentro del discurso oficial)

Monumento a José Dolores Estrada. Sitio Histórico Batalla de San Jacinto. Foto: Jorge Mejía Peralta

Ahora, con el gobierno de Ortega de nuevo, esta actividad, como absolutamente todo en Nicaragua, se ha teñido de tintes partidistas, con banderas rojinegras y con mensajes de alabanza y saludo hacia Daniel Ortega y Rosario Murillo. Ya no se saluda a los héroes sino a la pareja presidencial y a los logros del gobierno Ortega.

Pero apartando como se celebra, yo siempre he tenido la idea, después de leer varios libros de historia, que la Batalla de San Jacinto no fue vital en el desarrollo de la Guerra Nacional. Hubo otras batallas más importantes, más peleadas. Se recuerda la gesta de Emanuel Mongalo y gracias a él se celebra el día del maestro en Nicaragua. Pero yo creí que yo era un tonto al pensar cada año, que San Jacinto no era importante. Fue entonces que me encontré con la tesis de Sofonias Salvatierra, publicada por Aldilá en colección Sesquicentenario de la Guerra Nacional, 2006) que expone magistralmente esta idea, añadida a considerar a José Dolores Estrada como la antítesis del héroe nacional patriota, genio militar, luz y ejemplo para las generaciones venideras.

¿Cuál es la principal idea de Sofonías Salvatierra? Que la victoria de poca importancia en San Jacinto se da a pesar de los errores tácticos y estratégicos del entonces Coronel y después General, José Dolores Estrada. Que a pesar de haberse formado los acuerdos de unificación de los ejércitos de Nicaragua (legitimistas+democráticos), El Salvador Honduras y Costa Rica para enfrentarse a Walker y su falange, Estrada un mes después de San Jacinto despotrica contra esta unidad nacional sin afán partidista.

Qué grave afirmar la falta de genio militar de Estrada. Pensar que la academia del Ejército de Nicaragua se llama José Dolores Estrada, y la escuela de Sargentos, Andrés Castro.

Para Salvatierra, San Jacinto no significó nada, al analizar: “Se afirma que la victoria de San Jacinto fue decisiva para la expulsión de Walker. Decidir una cosa es resolverla, definirla. Y el 14 de septiembre de 1856 quedaba en pie el problema…y solamente se vino a resolver en los largos siete meses y medio que siguieron, en que se libraron numerosas y muy sangrientas batallas, que no pudieron ser decisivas, pero que obligaron a los filibusteros a retirarse cada vez hasta quedar sitiados en la ciudad de Rivas” pp163-164

“La prioridad de San Jacinto (escribe Salvatierra en 1926) en la memoria nacional es meramente circunstancial, se debe a una coincidencia independiente de la acción misma, de tal manera que puede afirmarse, que sin esa coincidencia, pasaría como una de las tantas derrotas sufridas por Walker durante su estancia en Nicaragua” p 194.

Para los gobiernos era mejor glorificar al General Estrada que a los otros actores importantes de la derrota de Walker. Y estoy completamente de acuerdo, y más ahora en estos períodos de principios del S XXI en que la unión centroamericana está casi extinguida que: “Si se quiere representar el espíritu de unión abnegada de los nicaragüenses de aquellos días, dos altas figuras únicas merecen alzarse sobre un pedestal inconmovible: las de Máximo Jerez y Fernando Chamorro (Líderes legitimista y democrático) dándose la mano; y sbre todos la efigie de Juan Rafael Mora (Presidente y General en jefe de Costa Rica) coronando una alegoría centroamericana.” P. 195

Estatua Máximo Jerez. Parque Central León. Foto: Jorge Mejía Peralta

Lo interesante de este libro editado por Aldilá, es que además de Salvatierra se pueden leer artículos opuestos o alineados a la tesis del autor por parte del padre Matus (en contra) y alineados por Luis Alberto Cabrales y Pedro Joaquín Chamorro Zelaya en cierta medida. Cabrales afirma, en el mismo año de 1926, en un artículo publicado en La Prensa:

“Atribuir esa gloria (la de San Jacinto) al general Estrada es una injusticia que se debe terminar. José Dolores Estrada no es digno de ser el símbolo de la patria independiente. Él no comprendió jamás la significación de la Guerra Nacional y en ella más que una ayuda fue un estorbo”. P 262

Pero Pedro Joaquín Chamorro Zelaya afirma, respondiéndole a Cabrales que: “A Estrada le tocó providencialmente este paso hacia la victoria final, y ciertamente que su carácter determinado y ánimo valeroso le dieron fuerzas en aquella ocasión para esperar con firme a un enemigo que tenía por invencible. Este triunfo fue el primero, pero no el definitivo. En justicia a Estrada corresponden los laureles de San Jacinto; pero no los de la independencia”. P264

Salvatierra no perdona a Estrada, para él no merece absolutamente nada y entre más le escriben refutando sus opiniones sobre el legitimista, Salvatierra le contesta a Chamorro: “¡Y por esas injusticias corrientes en la Historia ese militar ciego y mediocre, ese personaje ignorante y sin nociones de patriotismo ha usurpado en el corazón de varias generaciones el lugar que pertenece por entero a otros hombres esclarecidos e ilustres”, p269

Después de leer este libro (me falta adquirir el tomo de Gámez titulado Guerra Nacional, de la misma edición de Aldilá) estoy más que claro que San Jacinto no es como nos lo cuentan. Que Estrada y sus monumentos son un cuento de gobiernos conservadores para hacer un héroe de ese partido político (en contraposición de Máximo Jerez y del General Mora de Costa Rica) Y que aún, la gloriosa gesta de Andrés Castro ha sido multiplicada. Más filibusteros mató Juan Santamaría o Emanuel Mongalo. Pero Andrés Castro se ha multiplicado su heroismo y se sabe que después de la Guerra no tuvo ninguna gloria y ni siquiera pudo conseguir una pensión.

 

Y cada año, el circo de las fiestas patrias va de mal en peor, con acciones vacías y con un desconocimiento absoluto de lo que significó para Nicaragua y para toda Centro América la Guerra nacional contra Walker. Que debió de llamarse, guerra de independencia.

 

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4 thoughts on “San Jacinto, un mito aumentado que no significa casi nada.

  1. También yo soy un gran admirador de la historia nacional, si bien no le diré que he leido muchos libros, si me ha encantado leer muchos artículos, fragmentos, investigar dudas que he tenido en algún punto de la historia y sobre todo aquello relacionado con el origen de la frontera sur de Nicaragua. No le refutare el hecho que Estrada sea alabado como héroe cuando no lo merece, en ese asunto no opino ni a favor ni en contra.

    Debo decir que si estoy de acuerdo y me agrada encontrar a alguien que piense igual sobre la mal forma de celebrar fechas tan importantes con desfiles que se asemejan como usted ha dicho, a carnavales. Cuando llegan estas fechas, sale mi ogro interior, pues ver como se irrespetan los simbolos y como las estudiantes van con unos atuendos degenerados, y como se han politizado el evento.

    Con respecto a el 15 de septiembre, pues aqui surge un problema como con toda la historia de Nicaragua: nuestra historia hasta cierto punto es un relajo, la documentación de los hechos varia demasiado de autor a autor y el interes de los ciudadanos y de la sociedad centroamericana y nicaragüense en invertir tiempo y recursos en esta es escaso, dejando al olvido y sometiendo al mito a la propia historia. Para mí, ese 15 de septiembre tiene significado, claro que con un mal sabor de boca, pues fue gestado por criollos con poder que tenian sed de mas poder, eso de que el pueblo sentia el deseo de libertad, lo había, pero la apatía ciudadana limitaba a que solo algunos preparados intelectualmente y con pensamiento independentista y conciencia de nación, se levantaran en contra de la corona, como fue el caso de la conjuración de Belen. Pues dicho esto, aunque esa fecha no ocurrio en todo esplendor, fue al fin de cuenta la fecha en que rompimos la cadena más fuerte, una de la cadenas que nos mantenía por el cuello.

    Con respecto al 14, igual que usted y el Sr. Salvatierra he tenido cuestionamientos similares, pues me preguntaba ¿por que es tan importante San Jacinto, cuando la guerra siguió por muchos meses más?, ¿por qué? Bueno, para mi tiene su importancia en el hecho de que en este combate reluce el valor de los nicaragüense, por el hecho de enfrentar por parte de los nicaragüenses a un escuadrón tan poderoso como el de los filibusteros. Como ha pasado y sigue pasando, la historia fue redibujada y algo maquillada por las manos políticas, para ensalsar a algunos de más, pero a pesar de ello, esta fecha tiene valor, por que demuestra que gente ordinaria como un tal Andres Castro, se fajaron por luchar por libertad, a pesar de solo tener piedras y unas armas viejas.

    Creo igual que usted, que aquí hemos perdidos heroes nacionales, ya ni se les menciona, sobre todo con este gobierno, el cual solo tiene como héroes nacionales en mente a Sandino, a Andres Castro e incluso, mál ubicado ene sta categoría, a Rubén Darío. Tenemos muchos más heroes, muchos que valdría la pena mencionar y honrar.

  2. Reblogueó esto en En la Makenzin-Boly comentado:
    Se acerca el mes de septiembre y la utilísima (y utilitaria para el Gobierno) avenida Bolívar, se vuelve un mosaico de colores y ruidos, desde el azul y blanco hasta el trepitar de las bandas imitadoras del carnaval brasileño y los acompasados pasos de los desfiles militares.
    Todo eso tiene una excusa de fondo que en realidad es doble: la batalla de San Jacinto y la Independencia de Nicaragua.
    Al igual que el autor del artículo más abajo reblogueado, no creo necesario hacer tanto barullo por una de las tantas batallas que nos ha tocado librar como país. Y eso si contamos solo las batallas militares, porque el día a día tiene batallas personales y familiares más urgentes por razones menos patrióticas pero no postergables (como la batalla por comer frijoles, por ejemplo).

  3. De boca de un profesor escuche sobre como más hombres de los nombrados en los libros de historia ayudaron a la victoria de la Hacienda. Hay quienes dicen que esa victoria fue un rayo de esperanza para no desistir de la lucha; Un montón de Nicas mal comidos, mal armados y mal preparados demostraron que los invasores no eran invencibles. A mí me gusta verlo así y sí, siempre he creído que si les llamamos Fiestas Patrias deberíamos celebrarlo todos como y que no solo signifique un fin de semana largo y una quincena pagada por adelantado.

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