Historia, Nicaragua

El nacimiento de un volcán. 1850

En Nicaragua desde hace una semana vivimos una alerta sísmica bastante extraordinaria. Pero no es el caso de este escrito analizarlo. Una de las tantas cosas que se han dicho es que “va a nacer un nuevo volcán” Supongo que ese fenómeno era como el “prime time” en la era de los dinosaurios cuando nuestros continentes se estaban haciendo. No tengo ni la más mínima idea de cuántos volcanes han nacido en los últimos 300 años en nuestro planeta. Si sé con certeza, que en nuestro país nació uno (y vaya que nació necio y activo) el Cerro Negro, en León, al occidente del país, manteniendo la belleza de nuestra cordillera volcánica (o sea, no se le ocurrió nacer en Boaco o en Somoto) Como casi no tenemos cronistas o investigadores en el XIX (bueno, y tampoco muchos en el XXI, qué curioso, tienen las mismas letras), pero tuvimos la suerte que el diplomático Ephraim George Squier, embajador extraordinario y plenipotenciario de Estados Unidos en Nicaragua, estaba en León cuando un un retumbo, unos temblores y una erupción  comenzó a emerger un volcán. Aquí le transcribo extractos de la crónica del embajador Squier (que a propósito venía a evaluar Nicaragua para la construcción del canal interoceánico, otra similitud a la época actual).

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Ilustración: Nuevo volcán en la llanura de León.

“El 11 y 12 de abril de 1850 se oyeron unos retumbos como de trueno en la ciudad de León. Parecían venir del lado de los volcanes y se le supuso proceder del Momotombo que algunas veces ruge y da otras señales de actividad, además de echar humo… Los ruidos se hicieron más fuertes y frecuentes en la noche del 12 y en León hasta se sintieron temblores, que, cerca de los montes fueron tan recios que aterrorizaron a los campesinos. El domingo 13, en las primeras horas de la mañana, se abrió un respiradero cerca de la base del por mucho tiempo extinto volcán de Las Pilas, a unas veinte millas de León. Las convulsiones terrestres a la hora de la erupción fueron tremendas en la vecindad y según los relatos de los habitantes parecían violentas sacudidas… …no estoy lo suficientemente informado acerca de los pródromos (síntomas)  registrados en los primeros días de vida del nuevo volcán. Sea como fuere, parece que la erupción se presentó con grandes llamaradas y que, al principio, arrojaba irregularmente, y por todos lados, marejadas de materia derretida. Esto fue sin duda lo que ocurrió, a juzgar oir lo que vi al visitar el sitio unos días después… Mientras fluía la material –lo cual ocurrió por el resto del día- la tierra estuvo quieta, con la excepción de un ligerísimo temblor no advertido más allá de unas pocas millas.

El 14 no obstante, cesó de correr la lava para pasar a una etapa completamente distinta. Comenzó entonces una serie de vómitos de tres minutos de duración, seguidos de iguales paisas, a cada uno acompañaban remezones (demasiados leves, sin embargo, para sentirse en León), seguidos de llamaradas de más de cien pies de alto. Cada vómito lanzaba además piedras al rojo vivo que se elevaban varios centenares de pies, y cuya mayor parte volvía a caer en el cráter; el resto caía afuera formando gradualmente un cono entorno suyo… En la mañana del 22, en compañía del doctor J.W. Livigstone, cónsul de los estados Unidos, salí para el volcán, nadie había osado acercarse a él, pero no tuvimos dificultad en persuadir a varios campistas de la hacienda de Orota para que nos sirvieran de baqueanos. Con tropiezos pudimos llegar a caballo, sobre la lava, hasta una milla y media del lugar; de allí seguimos a pie. A fin de obtener una completa vista del nuevo volcán, subimos a un alto y pelado camellón de escoria, desde lel cual se domina. Desde ese punto tiene la apariencia de un inmenso perol, panza arriba, con un hoyo en el fondo, que es el cráter. De éste chorreaba un torrente de lava hirviente despidiendo trémulas radiaciones…

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Nicaragua: people, scenery, monuments, resources, condition and proposed canal. New York. Harper & Brothers Publishers 1860

…ávidos de examinarlo más de cerca todavía, y de comprobar la aserción popular de que cualquier disturbio considerable en las cercanías de los respiraderos produciría indefectiblemente una erupción, nos dispusimos a subir… Paramos un momento…oí un grito de espanto de mi compañero, que al mismo tiempo daba un salto casi sobre humano. Simultáneamente se oyó un extraño tronido resonante que por poco me ensordece, parecióme ver un vórtice en el aire y sentí como si la lava que pisaba cediera bajo mis pies. Rápido como el pensamiento miré hacia arriba: el cielo estaba negro de piedras y mil centellas chisporroteaban entre ellas. Todo esto ocurrió en un parpadear, y en ese mismo instante yo también corrí hacia abajo… La erupción duró cerca de una hora, con pausas de respiro como para tomar huelgo.

El estridor parecía de innumerables altos hornos en plena operación; el cielo hormigueaba de negras piedras que subía y caían. Se calmó tan de pronto como se había alterado y en vano esperamos varias horas para ver si se repetía el fenómeno… …una delegación de campistas y otros vecinos de Las Pilas habían estado en León a pedir al obispo que les fuese a bautizar el incipiente volcán ppara mantenerlo a raya y hacerle observar las reglas de compostura y moderación debidas…esta es una vieja costumbre, ytal ceremonia dícese fue oficiada a raíz de la Conquista en todos los volcanes de Nicaragua, menos el Momotombo, sobre el cual no han caído todavía las aguas lustrales del bautismo. “   Tomado de:

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Ephraim George Squier. Nicaragua. Sus gentes y sus paisajes. Pp 426-430 Editorial Universitaria centroamericana. Segunda edición, 1972. Traducción de Luciano Cuadra.

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2 thoughts on “El nacimiento de un volcán. 1850

  1. Julio Vannini dice:

    Reblogueó esto en El Blog Libre de UngaMany comentado:
    Abusando un poco de la confianza y de la amistad que tengo con el autor, este articulo escrito en su blog es digno de re-postearse.

    El nacimiento de un volcan es un evento de considerable magnitud y practicamente sucede de 2 modos: en la forma de maar explosivo o en la forma descrita en este articulo.

    Como persona que gusta de estudiar y analizar las cosas, he seguido la formacion de islas y volcanes tanto sub-acuaticos y como de tierra firme; asi como las historias registradas de otros tantos. Al hacerlo, me doy cuenta que hay muchos indicadores que deben presentarse ante el nacimiento de un volcán, cosas que no fueron visibles en nuestra ciudad Capital. (y recientemente confirmado por el equipo de científicos del INETER).

    Compatriota nicaragüense: deja ya de estar pensando en supersticiones y cosas escandalosas. Calma tu pensamiento y busca como instruirte en conceptos basicos de ciencia. Si tienes hijos en escuela, sus libros de texto te daran informacion basica y necesaria para re-encontrarte con la realidad y alejarte del espanto de la ignorancia, la cual te traera mayores desastres.

    Apreciado Jorge: te aplaudo desde esta esquinita perdida del Cyberespacio!

  2. Pingback: El nacimiento de un volcán. 1850 | Noticias de mi Tierra

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