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Una breve descripción de Managua y el Xolotlán

Leyendo el libro “Con Sandino en Nicaragua. La hora de la paz” de Ramón de Belausteguigoitia, (publicado por primera vez en 1934) hay una descripción de Managua post terremoto de 1931 que me pareció interesante y se las comparto. Managua queda en la memoria de miles aún, la ciudad de antes del terremoto de 1972, esa ciudad moderna pero que aún tenía construcciones estilo colonial pero no antiguas. De la Managua de antes de 1931 sabemos muy poco. Aqui la descripción del periodista vasco en su ruta por encontrarse con Sandino, y la importancia que le da al lago Xolotlán en la vista de la ciudad:

Managua sale dolorosamente de la ruina casi completa producida por el terremoto.

En el centro de la ciudad se alzan todavía los negruzcos paredones de los edificios incendiados, que aguardan el levantamiento económico del país, después de siete años de guerras civiles, para su reconstrucción.

Tiene a un lado esta ciudad un lago de aguas grises, que a veces, en las puestas del sol, tibias y anaranjadas, toman unas tonalidades verdes. En sus aguas flotan unos barcos de vela muy pequeños, que aguardan unos pasajeros que rara vez llegan y se balancean al oleaje pequeño y movido de este lago de aguas inquietas. Y en los días de fuerte viento se mueve con un descarado oleaje, que hace peligrar los barquitos de las orillas.

Este lago es el pulmón de la ciudad, y gracias a él penetra por estas calles, caldeadas por el sol de fuego, un aire bienhechor, que refresca y hace posible la vida callejera de quien no esté muy acostumbrados al ajetreo de la vida tropical. Por lo demás, la ciudad lo tiene en un abandono casi completo. No se ven ni bañistas, ni barcos de recreo, ni las típicas redes de pescadores. Eso si, en el rincón de su parque, las bellas managuas, muchas de ellas rubias, que demuestran la mezcla de sangre europea, hacen resaltar los encantos de sus líneas y de su gracia.

Pero en medio del sopor de su cálido ambiente, Managua s distingue por una viveza manifiesta dentro de su vida de tráfico callejero. Y es que esta ciudad, como León, como Granada, como todo el litoral del pacífico tiene un aspecto, en medio de su cosmopolitismo y de la variedad de sus influencias, muy marcadamente andaluz. Quizá nos recuerda también a Cuba.

Ramón de Belausteguigoitia. Con Sandino en Nicaragua. Editorial Nueva Nicaragua, 1985. pp30-32

 

 

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