Historia

Nuestros especiales 19 de Julio

Aunque a cada rato lo digo, por diferentes motivos, tengo el lujo, súper lujo de ser hijo de Carlos Mejía Godoy, y poder recordar, o medio recordar muchas cosas de los años 80, de la revolución. Estas fechas eran siempre días y semanas de mucho trabajo para mi papa. Siempre había un concierto, un espectáculo cultural de una calidad impresionante para las delegaciones internacionales que visitaban Nicaragua. Recuerdo perfectamente pasar hasta “altas horas de la madrugada” para un niño de 13 años en las ruinas del gran hotel, o en el teatro, o en la plaza, en los ensayos.

Los dos chigüines (mi hermano mayor Alberto y yo) siempre de colita del viejo, con nuestras credenciales de artistas para no tener problemas con la seguridad. Mi visión de los aniversarios de la revolución siempre fue desde la tarima, desde la tarima de los artistas, o desde detrás del escenario, o en un lugar privilegiado. Siempre he de agradecerle al viejo la confianza que tenía en nosotros en que nos dejara acompañarlo. Claro éramos bien portaditos y tranquilos, y hasta le ayudábamos en algunas cositas. Y claro, durante algunos años si no era con mi papa, la compañía era Eveling Lang, que igualmente, para ella eran días de mucho trabajo y preocupaciones desde su trabajo en Relaciones Internacionales de la Junta de Reconstrucción de Managua (Alcaldía municipal)

Tengo vagos recuerdos del Canto Épico al FSLN, una obra bella, increíble, de música, historia, poesía, danza, imagen. Producto de muchos meses de trabajo y de cierto abandono por parte del viejo, porque llegábamos a la casa, ahí por donde está el Centro Nicaragüense de Escritores, y mientras nosotros hacíamos quién sabe qué cosas, él pasaba en el salón del piano componiendo, y nos dejaba ahí para irse a la casa de mi tío Luis, o donde otro músico. Son recuerdos borrosos, uno no sabe que esos momentos después son los que conforman nuestra historia. Y asi fueron casi todos los 19 de Julio. Recuerdo que una vez que fue en Estelí, mi mami no nos dio permiso. Muy peligroso y mi papá estaba en mil cosas, menos en cuidar a dos chavalos.

Y claro, desde la tarima, ahí al ladito, entre la tribuna principal donde estaba la Dirección Nacional, los invitados especiales y por otro lado los músicos que antes o después de los discursos de rigor, cantaban con todo el pueblo las canciones de la revolución. No había nada grabado, no se confundía música y discurso. Y ahí estaba yo, con mi credencial con mi nombre, participando. Se veían pocos niños, pocos jóvenes en las tarimas. No recuerdo haber visto a los comandantes o a los ministros con sus hijos. Y después de la plaza, el acto cultural. Una antología de lo mejor de nuestra cultura, los mejore ballets folklóricos, cantautores varios, poesía. Y siempre las canciones para la revolución, para los héroes, para el pueblo, nunca para los dirigentes.

Lástima no haber tenido cámara, o creo que si, pero ay, esas cámaras de fotos de mi papa, nunca les ví fotos producidas.

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One thought on “Nuestros especiales 19 de Julio

  1. Pancho79 dice:

    Recuerdo que las personas que llegaban hasta incluso los extranjeros lo hacían mas por el espectáculo culturar que por el discurso que ahí se fuera a dar o por las personalidades de la política que llegaba.

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